Publicaciones de la categoría: Poetas imprescindibles

Una buena noticia editorial

Hace unos cuantos números tuvimos la inmensa suerte de contar con la colaboración de Nuria Ruiz de Viñaspre y disfrutar de su obra.

Ahora nos hacemos eco de una noticia que no llena de alegría. El poemario de Nuria que lleva por título Tablas de carnicero y que hemos tenido l a suerte de paladear en diversos recitales en directo a los que hemos asistido, ha visto la luz gracias a la magnífica labor editorial que está llevando a cabo Ferrán Fernández con su editorial Luces de Gálibo.

Desde Es Hora de embriagarse, con poesía queremos recomendaros esa edición de Tablas de carnicero, además, por supuesto, de otros dos títulos más que salen al mismo tiempo y francamente recomendables:

Homenaje a Chester Kallman, de Cristián Gómez Olivares

El espanto, modo de empleo, de Sergio R. Franco

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Nueva colección de poesía “Fragmentaria” dirigida por el poeta Luis Luna y publicada por Amargord

El poeta Luis Luna coordinará la nueva colección de poesía de editorial Amargord y que llevará por título “Fragmentaria”.

Arranca dicha colección con cinco autores que desde luego no pueden fallar:

– Francisco Cenamor con “Casa de aire”

– Agustín Calvo Galán con “A la vendimia en Portugal”

– Ana Martín Puigpelat con “Apuntes para un génesis”

– Oscar Aguado con “La habitación del extranjero”

– Sonia Betancort con “El cuerpo a su imán”

– Rafael Saravia con “Pequeñas conversaciones”

La presentación de esta nueva colección y de estos 5 títulos imprescindibles tendrá lugar el próximo 15 de septiembre de 2009 en la Sala Triángulo de Madrid (C/Zurita, 20. Metro Lavapiés).

fragmentaria

Hoy hace 50 años que falleció Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez falleció hace 50 años. Desde este pequeño blog queremos recordar a tan gran poeta y recomendar a todas las personas que lean este artículo, a que adquieran cualquiera de sus libros.

 NOCTURNO

Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
Estoy solo; mis amores están lejos;
y mi alma que se muere de tristeza,
de nostalgia y de recuerdos,
se sumía fatigada
en la bruma de los sueños.

Esta tarde han florecido
los vergeles de los cielos;
los crepúsculos pasados fueron grises
cual monótonos crepúsculos de invierno.
Esta tarde renació la primavera:
los velados horizontes descubrieron
sus aldeas indecisas;
hubo rosas y violetas en lo azul del firmamento,
hubo magia fabulosa de colores y de esencias;
fue un crepúsculo de aquellos
de las dulces primaveras que mi alma
ve vagar en sus recuerdos.

En la nada flotó un algo de profundas transparencias
y los giros de las brisas, un momento
dibujáronse temblando;
una onda ensombrecía los misterios
de la tarde…
En el cielo religioso
las estrellas del crepúsculo entreabrieron;
y mi alma se perdió en la vaga bruma
de los últimos jardines melancólicos y quietos…

Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
Estoy solo; mis amores están lejos.

He entreabierto mi balcón:
por oriente ya la luna va naciendo;
las fragantes madreselvas
dan al aire de la noche las unciones de sus frescos
y balsámicos perfumes;
están tristes los luceros.
En mi oído vibra el ritmo de las voces que se aman.
Me da horror de estar a solas con mi cuerpo…
El silencio me contagia;
estoy mudo…, en mis labios no hay acentos…
Me parece que no hay nadie sobre el mundo,
Me parece que mi cuerpo
se agiganta; siento frío, tengo fiebre,
en la sombra me amenazan mil espectros…

He sentido que la vida se ha apagado
sólo viven los latidos de mi pecho:
es que el mundo está en mi alma;
las ciudades son ensueños…

Sólo turba la quietud solemne y honda
el temblor de los diamantes de los cielos.
Estoy solo con mi alma
que se muere de tristeza, de nostalgia y de recuerdos.

¿A quién cuento mis pesares?
Me da miedo de turbar este silencio
con sollozos. ¡Si escuchara algún suspiro!
¡Mis amores están lejos!

Por los árboles henchidos de negruras
hay terrores de unos monstruos soñolientos,
de culebras colosales arrolladas
y alacranes gigantescos;
y parece que del fondo de las sendas
unos hombres enlutados van saliendo…
Los jardines están llenos de visiones;
hay visiones en mi alma…, siento frío,
estoy solo, tengo sueño…
Los recuerdos se amontonan en mi mente,
los suavísimos recuerdos
de las tardes que me dieron sus colores,
sus esencias y sus besos.
¡Son tan dulces esas tardes de la tierra!,
(¡ah, las tardes de los cielos!)

Ya la luna amarillenta
va subiendo.
Mis pupilas, anegadas por el llanto,
se han cuajado de luceros.
Siento frío…¡Quién pudiera
dormitar eternamente en su ensueño,
olvidarse de la tierra
y perderse en lo infinito de los cielos!
Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas;
estoy solo; mis amores están lejos…

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